lunes, 30 de junio de 2025

Castillos de arena

Las estaciones se suceden, los cuerpos envejecen, las relaciones se rompen, la marea desmorona los castillos en la arena...

Los hijos se independizan, los seres queridos mueren, los recuerdos se van perdiendo y tus convicciones se sustituyen por otras. Y más vale aceptar esto y dejar como permanente la de que nada se mantiene tal como era. Por más que vayamos reemplazando cada pieza para evitar el deterioro, el barco de Teseo se transformará en otra cosa aunque los repuestos sean idénticos. Conservar la esencia original es un empeño ilusorio y vano. 


Estado de impermanencia


Habrá quien otorgue más valor a ese timón y quilla castigados por el tiempo pero genuinos. Los que "estuvieron allí" cuando se construyó ese barco, los que le dieron rumbo en sus primeros viajes, los mismos que fueron tallados por artesanos de la época... Los que dejaron de servir para gobernarlo y le condenaron a naufragar en alguna costa olvidada.

La actitud más resiliente es de dejarse de romanticismos y poner en marcha el sentido práctico para prolongar la vida útil de algo que todavía está en condiciones de proporcionar un buen servicio. ¿Que estamos modificando su estructura? Al fin y al cabo ningún elemento se conserva intacto después de su primer uso… Una mancha, una melladura… Ante tu propia mirada, tu universo se "estropea" y te lo vas reparando a poquitos en una lucha incondicional contra la entropía.

La realidad nos obliga a empezar de nuevo a cada rato –en esto consiste el juego– pero alcanzaremos cierta destreza cuando consigamos abrazar el desarraigo con resignación y energía.

Por la permanente adaptación al cambio. ¡Chín chín!


"Everybody's changing" Keane


No hay comentarios:

Publicar un comentario