sábado, 11 de enero de 2014

SALIÓ POR LA PUERTA, Y DE MI VIDA

Salió por la puerta, y de mi vida, llevándose con él su orgullo, su dolor y mi existencia. Pude ver cómo su silueta se iba alejando, trémula, por el efecto de la pantalla palpitante de mis lágrimas.

Nadie pareció percibir el ruido ensordecedor de su corazón al romperse. El mío se congeló al instante, intacto, conservando su feliz latido que hiberna, ahora, para siempre. 


Me olvido de quién fui y me desplazo como autómata con movimientos aprendidos. Lentos y monótonos.



Hay días que caliento este corazón durante algunos minutos de insoportable dolor sólo por recordar cómo era sentirse viva, y consigo amar intensamente una penúltima vez para volver a morir a continuación. 

Cuando te mueres no sufres, pero la gente te lo nota. La luz de tu alrededor se torna plomiza, y tu piel se mimetiza sin remedio. Por eso antes de salir de casa hay que aplicar color a las mejillas y ensayar nuevas sonrisas frente al espejo. Sorprende el buen aspecto que pueden llegar a adquirir algunos muertos.



Atravieso bien abrigada las frías calles de Madrid procurando no arrastrar los pies ni distraer la mirada de mi paso, mientras me pregunto si aún estoy a tiempo de rectificar. Antes de responder, me interrumpe la misma voz imperturbable y gélida: "Sabes que no puede ser, que no debe ser". 


Y no es. Me aferro a esta decisión como un náufrago a su tabla. 
Pero seguirá siendo, eternamente, en mi escondite secreto de lo imposible. 




YouTube "One of Us" Abba

3 comentarios:

  1. Como una estrella en lo alto,
    deseando que el otro esté en otra parte.
    Uno de los dos está solo
    uno de los dos está solo
    esperando una llamada

    ResponderEliminar
  2. "Sabes que puede ser, que debe ser".

    ResponderEliminar
  3. ¿ a quien echas de menos ?

    ResponderEliminar